(Edición: Cuerpo, silencio y miedo a juntarse)

Esta curaduría no acompaña los textos.
Los atraviesa.
Está pensada como un recorrido físico y emocional que dialoga directamente con los ejes de la edición: control, miedo al encuentro, grito desplazado, silencio post-tragedia, cuerpos saturados y la pregunta abierta por lo que hacemos después.
El orden importa.
La escucha también.
1. Seguridad, control y miedo a juntarse
(el cuerpo se repliega)
Mocchi – Aire
Lucía Tacchetti – Invisible
Canciones donde el cuerpo se protege.
Donde el silencio no es una elección estética:
es reflejo.
2. Volver al barrio cuando el ruido ya no alcanza
(la memoria como territorio físico)
Rosario Bléfari – Viento helado
Guadalupe Álvarez Luchía – Lo importante
No idealizan el barrio.
Lo habitan.
Con lo que quedó
y con lo que falta.
3. Gritar un gol cuando no se puede gritar otra cosa
(el grito desplazado)
La Renga – Esta triste canción de amor
Los Redondos – Un ángel para tu soledad
Acá entra sí o sí.
Porque esta canción no habla de amor:
habla de todo lo que no se pudo decir en otro lado.
El grito que encontró una melodía
para no romper el cuerpo.
4. Letras que gritaban para que no gritáramos nosotros
(cuando la música sostuvo lo que no supimos decir)
Sumo – Los viejos vinagres
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota – Jijiji
Callejeros – Prohibido
No por la euforia.
Por la descarga delegada.
Otros gritaban
para que nosotros pudiéramos seguir.
5. Emociones que no encontraron lugar
(lo que quedó adentro)
Lisandro Aristimuño – Elefantes
Hilda Lizarazu – La calma
Canciones que no empujan.
Se quedan.
Como se quedan las emociones
cuando no hubo espacio.
6. Cromañón: el silencio que vino después
(el después, no el hecho)
Gustavo Cerati – Zona de promesas
Nahuel Pennisi – Oración del Remanso
No nombran la tragedia.
Nombran el silencio posterior.
El momento en que el cuerpo
ya no sabe cómo volver a juntarse.
7. Cuerpos quietos, cabezas saturadas
(hiperestimulación sin movimiento)
Charly García – Pasajera en trance
Eruca Sativa – Los amanecidos
La cabeza corre.
El cuerpo no.
La música acompaña
esa disociación cotidiana.
8. Después del silencio, ¿qué hacemos con el cuerpo?
(la pregunta abierta)
Liz Grimaldi – Respirar despacio
Estelares – Jardines oscuros
Eduardo Mateo – Yulelé
No hay respuesta.
Hay posibilidad.
Movimiento mínimo.
Respiración compartida.
Cierre NACOMA
Esta curaduría no busca catarsis.
Busca reconocimiento.
Reconocer:
- el miedo a juntarse,
- el grito desplazado,
- el silencio heredado,
- el cuerpo cansado,
- y la necesidad de volver a estar cerca
sin forzarlo.
La música acá no salva.
Sostiene.
Y a veces,
cuando el ruido ya no alcanza
y el cuerpo todavía duele,
eso es lo único posible.