MOCCHI — EN TONO MENOR

Por Mar Martínez

Hay voces que no empujan.
Aparecen cuando el cuerpo ya no puede más con el ruido.

Escuchás a Mocchi y algo afloja en el pecho.
No porque calme,
sino porque no apura.
La canción no te pide que estés bien.
Se queda ahí, con vos,
mientras no lo estás.

En un tiempo donde todo empuja
a mostrarse firme,
a opinar rápido,
a elegir bando,
a responder desde ese vértigo
instantáneo y vacío,
Mocchi canta desde otro lugar:
el de quien tiembla y no lo esconde.

No hay épica.
Hay respiración corta.
Hay palabras dichas como se dicen
las cosas importantes:
sin elevar la voz.

Las canciones no vienen a representar a nadie.
No hablan “por”.
Hablan desde.
Desde el cuerpo que duda.
Desde la identidad que se arma mientras camina.
Desde el miedo a juntarse
y, al mismo tiempo,
el deseo de no estar solo.

Escuchar a Mocchi es aceptar
que el silencio también es político.
Que hay gestos mínimos —
quedarse,
no gritar,
no endurecerse—
que hoy cuestan tanto
como cualquier consigna.

En este número de NACOMA,
donde aparecen el control,
el miedo al encuentro,
los cuerpos quietos,
las cabezas saturadas,
las generaciones rotas
y la pregunta por lo que hacemos
después del silencio,
la voz de Mocchi no ordena nada.

Acompaña.
Sin prisa.
Con pausas.

Como alguien que se sienta al lado
cuando no sabés qué decir
y tampoco hace falta.

A veces alcanza con su mirada.

Tal vez por eso estas canciones
funcionan en tono menor.
No buscan cerrar una herida.
La reconocen.

Y en ese reconocimiento —
simple, humano, sin promesa—
aparece algo parecido al alivio.


El Frío Que Nos Convoca

(Disco curado · Tono menor)

Hay fríos que no vienen del clima.
Aparecen cuando algo se rompe
y el cuerpo empieza a medir
la distancia entre uno y los otros.

Este disco nace ahí.

No para abrigar del todo.
Tampoco para endurecerse.
Sino para reconocer
el frío compartido
y quedarse un poco más cerca.

Las canciones de El Frío Que Nos Convoca
no levantan temperatura.
No buscan calor artificial.
Trabajan en baja frecuencia:
respiraciones cortas,
palabras dichas sin empuje,
silencios que no apuran.

Escucharlo es aceptar que,
en este tiempo,
juntarse también da miedo.
Que el cuerpo se protege.
Que la distancia, a veces,
es reflejo
antes que elección.

No hay grito.
Hay voces que se sostienen entre sí
para no desaparecer.

Este disco curado no propone una salida.
Propone una escena:
personas que se acercan lo justo
como para no perderse de vista.
Como para recordar
que el frío también puede ser
un punto de encuentro.

Las canciones funcionan
como manos abiertas:
no toman,
no empujan,
no reclaman.
Están.

Y en ese estar —
callado, frágil, real—
aparece algo que hoy cuesta nombrar:
una forma mínima de comunidad.

El Frío Que Nos Convoca
no promete abrigo.
Promete presencia.

Y a veces,
cuando todo lo demás se enfría,
eso alcanza.

Redes Sociales

https://www.instagram.com/mocchiok

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio