(Curaduría sonora · Revista NACOMA)
Hay semanas en las que el país no se explica: se siente.
No alcanza con los datos, las consignas ni las urgencias del día a día. Lo que aparece es otra cosa: una tensión baja pero persistente, una sensación de estar atravesando un momento de forma, todavía sin nombre, todavía sin destino claro. Un país en transición, frágil y luminoso a la vez, buscando cómo decirse hacia adelante.
La curaduría de SONIDO NACOMA – Semana Futuro de Argentina nace desde ahí. No como playlist de acompañamiento, sino como lectura emocional del presente. Una secuencia de canciones que no gritan, no ordenan, no bajan línea, pero sí escuchan. Música como espacio de contención y de pensamiento lento, en un tiempo que empuja a la reacción constante.
El recorrido está pensado como un arco narrativo preciso, casi como un movimiento interno del país.
1. Apertura — El ruido previo al cambio
Toda transformación empieza con una vibración incómoda. Algo que no termina de romperse, pero tampoco se sostiene igual.
Spinetta, Fito, Charly y Cerati abren la escucha desde ese lugar: la conciencia de que algo duele, pero también convoca. Canciones que hablan de entrega, de fe, de contradicción, de belleza en medio del desorden.
No hay épica. Hay tensión silenciosa.
2. Radiografía del país — grietas, cansancio, verdad
En este tramo, la música se vuelve espejo. Aparecen las fisuras, el desgaste social, la memoria que insiste.
Divididos, Aznar, Las Pelotas y León Gieco nombran lo que cuesta decir: el cansancio colectivo, la persistencia del dolor, la verdad como territorio incómodo. No para regodearse en la herida, sino para reconocerla como parte del mapa.
3. Punto de inflexión — cuando algo se rompe para poder verse
Acá la playlist cambia de densidad.
Liliana Herrero, Aristimuño, Raly Barrionuevo y Spinetta con Los Socios del Desierto llevan la escucha hacia el interior profundo del país. El río, la montaña, el silencio, la raíz.
Es el momento donde la fractura deja de ser solo ruido y se vuelve conciencia. Donde romper también puede ser una forma de mirar mejor.
4. Respiración — la pausa que permite imaginar
Después del quiebre, aparece la necesidad de aire.
Fito, Marilina Bertoldi y Paula Maffía sostienen esta parte como una pausa emocional: canciones que no empujan, que permiten volver al centro, recuperar sensibilidad sin ingenuidad. No es calma anestesiante; es respiración consciente.
5. Futuro en voz baja — una esperanza que no grita
El cierre no promete. No anuncia. No proclama.
Eduardo Mateo, Usted Señalemelo, Zoe Gotusso, Clara Cava y Mi Amigo Invencible trabajan una idea de futuro mínima, íntima, posible. Una esperanza que no necesita volumen para existir.
El futuro aparece apenas como un hilo de luz: frágil, humano, sostenido por gestos pequeños.
Curaduría emocional
Esta playlist dialoga con la nota de tapa desde cinco ejes claros:
- la tensión previa al cambio,
- la memoria colectiva como territorio de fractura,
- la lucidez sin ruido,
- la respiración necesaria,
- y un futuro que aparece apenas, en voz baja.
Es Argentina tratando de escucharse mientras imagina qué viene después.
